Poesía palestina
 
Biografía MAHMUD DARWISH
    Mahmud Darwish no sólo es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos sino también una leyenda viva: sus libros circulan a millares por todos los países árabes y los estadios se llenan para escuchar sus recitales poéticos, acontecimientos irrepetibles que nadie quiere perderse
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Biografía MAHMUD DARWISH
  • Biografía de Mahmud Darwish por: MARÍA LUISA PRIETO

  • Mahmud Darwish no sólo es uno de los más grandes poetas árabes contemporáneos sino también una leyenda viva: sus libros circulan a millares por todos los países árabes y los estadios se llenan para escuchar sus recitales poéticos, acontecimientos irrepetibles que nadie quiere perderse. Hombre laico y moderno, refinado y elegante, Darwish es un palestino de diálogo, aunque su voluntad no se doblegue fácilmente ni esté dispuesto a hacer concesiones humillantes. Una de sus mayores esperanzas es revitalizar la literatura palestina, procurar a toda costa que los problemas políticos no la paralicen. Y para los palestinos, la proximidad física de su poeta es como una fiesta continua, un símbolo de la cultura palestina. No obstante, a pesar de haber alcanzado con creces las metas soñadas, el poeta, desde su actual residencia entre Jordania y Cisjordania, aspira a poder regresar algún día a su tierra natal, Galilea, donde nació el 13 de marzo de 1942.
    Procedente de un ambiente campesino, sus primeros años los pasó en Birwa, una pequeña aldea de Galilea, situada a unos nueve kilómetros de Acre, donde sus padres poseían unas tierras que cultivaban para poder vivir.
    En 1948, tras la retirada de las tropas británicas de Palestina y la implantación del Estado de Israel, su familia –como miles de familias palestinas- se vio obligada a huir de su casa para salvar la vida. Permanecieron un año en el Líbano y al regresar a Palestina se encontraron con que Birwa había sido completamente destruida por el ejército israelí, al igual que otras muchas aldeas. Tuvieron que instalarse en Dair Al Asad aunque de forma clandestina porque durante el año que habían permanecido refugiados en El Líbano, las autoridades israelíes habían elaborado unos censos, y los que no figuraban en los mismos, no tenían derecho a vivir en el nuevo Estado de Israel.
    Clandestino en su propio país y posteriormente ciudadano de segunda categoría en un Estado que le rechaza, el adolescente se refugia en los libros y plasma su identidad con lo único que le queda: el lenguaje. Se lanza a la escritura al mismo tiempo que a la acción política en el seno del partido comunista: a los veinte años publica su primer poemario, Pájaros sin alas, extraordinariamente lírico y muy influido todavía por la poesía árabe clásica. Cuatro años después publica el segundo: Hojas de olivo, mezcla de espontaneidad, musicalidad lirismo y mensaje directo, donde está patente el sufrimiento físico y psicológico de los palestinos dentro del Estado de Israel.
    En el siguiente poemario, Enamorado de Palestina, de 1966, se advierte la influencia del Mahyar y de la escuela romántica, que se dejó sentir igualmente en sus contemporáneos de todo el mundo árabe. En esta fase su estilo se vuelve más delicado, menos directo, incluso sus denuncias de las condiciones políticas y sociales en la Palestina ocupada se expresan con menos amargura y más nostalgia.
    La siguiente etapa poética de Mahmud Darwish se caracteriza por la innovación. En su afán de traspasar los cánones poéticos tradicionales, la voz del poeta sirio Muhammad Al Magut resonó en el joven Darwish como la voz del presente, junto con algunos poetas occidentales como Nazim Hikmet, Louis Aragon, Pablo Neruda o García Lorca, con los que en cierto modo se identificaba; y como muchos poetas árabes se sintió fascinado por T. S. Eliot.
    Fin de la noche, de 1967, es el poemario que abre esta larga y madura etapa, en la que se advierte una mayor abstracción. Sin embargo, el poeta siempre preserva la claridad de expresión y universalidad de visión de su poesía utilizando símbolos enraizados íntimamente con su lugar de origen: roca, montaña, árbol, mar... y especialmente la tierra, que para él no tiene un significado únicamente político sino también sagrado, siendo a la vez lecho y sepulcro.
    El siguiente poemario: Los pájaros mueren en Galilea, de 1969, es el que según Darwish marcó su primera mutación poética por la amplia utilización del símbolo y el mito, provocando una ola de rechazos. Le acusaron de haber renunciado a sus compromisos y a su concepción anterior de la poesía y de marcar una distancia entre la tierra y él. Este malentendido le persiguió desde sus comienzos pero siempre se resistió a esa "prisión atrayente" que para él suponía seguir estancado en la primera etapa, y escribió poemas todavía más "difíciles" que el lector inicialmente rechazaba pero poco a poco iba aceptando.
    En Mi amada se despierta, de 1970, amplía el campo simbólico incluyendo figuras del pasado y acontecimientos históricos, tanto del mundo islámico como del cristiano. La figura más relevante es Cristo y el suceso más recurrente es la crucifixión, que tuvo lugar en Palestina, tierra a la que el poeta pertenece, lo cual le arma de una gran fuerza moral y abre ante él un vasto horizonte humano de esperanza y desafío.
    El impacto de su mensaje poético, testimonio directo del sufrimiento y la humillación cotidianos en el Estado de Israel, así como su militancia comunista, no pasan inadvertidos ante las autoridades israelíes: le consideran demasiado peligroso para andar suelto y por ello le condenan a arrestos domiciliarios permanentes y numerosos encarcelamientos, lo cual le provoca un intenso deseo de libertad para dar rienda suelta a su creatividad.
    Viaja con una delegación de la juventud comunista por diversos países socialistas europeos y, en lugar de regresar, decide instalarse en Egipto, proponiéndose firmemente mantener la distancia entre la práctica de la poesía y la cuestión nacional, aunque era plenamente consciente de que ponía en entredicho su mito. Sin embargo, el alejamiento físico de Palestina en lugar de apagarlo, alimentó el mito porque su voz permanecía en todos los lugares, y defendiendo su derecho a la experimentación, aún a riesgo de ruptura con sus lectores, desafió a los que pronosticaban que no escribiría un solo verso fuera de Palestina porque su vena poética dependía del contacto físico con el lugar, ignorando que la fidelidad de un poeta a los suyos no depende de una acción política directa sino de la sinceridad de la obra.
    Su estancia fuera de Palestina supone un gran progreso en el campo de la creatividad: su poesía gana en complejidad y participa plenamente en la aventura de la modernidad poética, aunque nunca abandona su ternura inicial ni su capacidad de transmitir la experiencia palestina. Las imágenes siguen siendo ricas y luminosas, íntimamente ligadas a las experiencias vitales y con gran originalidad metafórica, como demuestra el poemario que abre esta tercera etapa: Amarte o no amarte, de 1972, del que destacan los conmovedores “Salmos” y el poema "Sirhán toma café en la cafetería", que sintetiza a la perfección el estado psicológico del poeta dirigiéndose desde fuera de Palestina a los árabes que permanecen en la tierra ocupada.
    A comienzos del los años setenta se instala en Beirut, convirtiéndose en parte activa del movimiento literario libanés. Beirut se rinde ante el genio creador del poeta y desde entonces será su “segunda Haifa”, el ambiente idóneo para estimular su proyecto de renovación cultural. Allí dirige el centro de investigación de estudios palestinos y dos de las más importantes revistas árabes: Shuún filistiniyya y Al Karmel. Durante estos años, Darwish se convierte en la gran voz de su pueblo y se consagra como uno de los más grandes poetas árabes vivos, siendo también testigo de la guerra civil libanesa, tragedia que le inspira numerosos poemas desesperados.
    En 1982, tras la invasión israelí del Líbano, Mahmud Darwish se ve obligado a abandonar aquel país para permanecer exiliado en Europa, principalmente en París, junto con estancias en Túnez. Es ésta una etapa de gran madurez artística -según sus palabras, al salir de Beirut se aproxima a la ribera de la poesía- en la que escribe poemas largos, teatrales, con un movimiento especial, numerosas imágenes poéticas y voces variadas. A veces el ritmo se acerca a las canciones con poemas sonoros que son puro canto, especialmente en el poemario Elogio de la alta sombra, de 1983, y el poeta parece que quisiera engañar a la realidad que le rodea, siendo su gran temor que el sueño que sustenta a él y a su pueblo se desvanezca como consecuencia de la interminable tragedia.
    En Menos rosas, de 1986, sigue experimentando con la forma y con el ritmo, logrando poemas de exquisita perfección formal y a la vez sinceridad e intensidad de sentimientos. Mezcla de orgullo y desesperación, de resistencia y reconocimiento del monstruo dominante, el héroe de estos poemas lucha hasta el límite de su capacidad, a pesar del exilio y la derrota, aunque sin dejarse guiar por el optimismo fácil.
    A comienzos de los años noventa, Mahmud Darwish se propone llevar a cabo un proyecto ambicioso: una epopeya lírica que libere el lenguaje poético hacia horizontes épicos. El punto de partida será la multiplicidad de los orígenes culturales, dentro de un espacio temporal visto a través de los prismas del pasado y del porvenir.
    Dentro de esta producción, Once astros, de 1992, alcanza una altura poética insuperable en la meta que el autor se había trazado. Es un poemario único, en el sentido de que el poeta consigue despegarse del presente para encontrar en la Historia el lugar que le niegan en la tierra. De este modo, con una mayor capacidad lírica, da un paso de lo relativo a lo absoluto, inscribiendo lo nacional en lo universal.
    Está compuesto por poemas largos, con una perfecta armonía entre las imágenes y el ritmo, y fuertemente marcados por grandes experiencias trágicas de la humanidad, como la guerra de Troya, las invasiones de los mongoles, la pérdida de Al Andalus o el genocidio de los pueblos indios, con referencias constantes a personajes y a lugares históricos y míticos.
    ¿Por qué has dejado el caballo solo?, de 1995, es un poemario de profunda simplicidad y a la vez gran elaboración, una biografía poética -tal vez impulsado por el miedo de que el pasado se olvide o se deje escapar- con unos poemas de gran plasticidad en los que el poeta refleja, como en ocasiones anteriores había hecho, su gran sentido del ritmo.
    En esta vuelta a las cosas primeras, tras una larga travesía poética que se rebela contra sí misma, el poeta se inspira en su intimidad profunda, que no puede desgajar de su entorno porque los elementos primeros tienen también un componente mítico o psicológico. De esta forma compone un canto épico y mítico que narra lo cotidiano pero también cuenta, quizá sin habérselo propuesto de forma premeditada, una historia colectiva.
    Los siguientes poemarios: El lecho de una extraña, de 1999, y Mural, del 2000, están concebidos como obras arquitectónicas, con una estructura sólida y proporciones muy exactamente calculadas y realizadas con gran precisión. El resultado son unos poemas de gran sobriedad expresiva y a la vez extraordinaria finura, gracia y armonía, compuestos no sólo para ser recitados en su lengua original sino también para ser visualizados.
    Firmemente decidido a ocupar el sitio que le corresponde en el panorama poético universal, el poeta trasciende la cuestión nacional para ensalzar su humanidad, aunque liberando a los poemas de un realismo excesivo.
    Ambos poemarios están inspirados, sin duda, en experiencias vitales del poeta, especialmente Mural, en el que el Darwish muestra una gran maestría técnica, al tratarse de un largo poema en el que logra mantener continuamente una estructura y un ritmo armónicos, siendo asimismo admirable por la economía y la pureza de la composición.
    El poema está basado en las visiones y sensaciones que le embargaron durante el breve espacio de tiempo en el que permaneció clínicamente muerto. Por ello, está concebido como una especie de fresco donde aparecen yuxtapuestas de forma impresionista diversas escenas que constituyen lo esencial de su trayectoria humana, salpicadas de diálogos y monólogos interiores.
    Resulta sobrecogedora la absoluta soledad en la que el poeta se encuentra, convertido en palabra-idea, planteándose cuestiones esenciales que constituyen las preocupaciones más íntimas del ser humano, en un espacio luminoso y libre de barreras. En otra dimensión, es pura esencia fuera del cuerpo; no hay destino geográfico ni mapas sino extrañeza en un mundo extraño. El destierro y la lejanía están en su interior, y la vuelta a la que el poeta aspira es una vuelta al lenguaje, no al país, a los amigos ni a la amada.
    Pero, contrariamente a lo que se pudiera pensar, la muerte no es algo terrorífico para el poeta sino un ser vivo, sometido a las normas que rigen a los seres vivos: se ríe, llora, teme, ama, añora y muere, estableciéndose entre ella y el poeta una relación extraña y contradictoria, mezcla de miedo y placer, desesperación y paz.
    El lecho de una extraña, por el contrario, está compuesto íntegramente por poemas de amor en todas sus facetas, entremezclando, como ya lo había hecho anteriormente, la realidad con el mito y estableciendo numerosas relaciones intertextuales, tanto con la tradición clásica árabe como con el mundo contemporáneo, suprimiendo de este modo las barreras culturales del arte.
    Es resaltable a lo largo de la obra una gran austeridad poética: las imágenes quedan reducidas al mínimo para dar un mayor protagonismo a la palabra, auténtico elemento estructural de los poemas.
    También el ritmo cobra un especial protagonismo en este poemario, en el que el autor despliega su amplia experiencia en las artes amatorias, mostrando la compleja relación hombre-mujer, en la que cada uno se refleja en el otro y a la vez es un extraño para el otro, con la inevitable sensación de soledad que ello provoca.
    Hablando en su propio nombre y recreando sus propias experiencias, Darwish muestra una de las visiones más agudas de la creatividad poética árabe actual, ensalzando algo tan aparentemente sencillo y natural como es el amor a la vida y el goce del placer.
    Desde 1996 vive en Ramalla, donde dirige la prestigiosa revista literaria Al-Karmel cuyos archivos fueron destruidos por el ejército israelí durante el asedio de la ciudad en el año 2002- aunque constantemente es requerido para dar recitales poéticos por todo el mundo árabe.
    Su fama se ha extendido también a Occidente, donde goza de gran prestigio, como demuestran los diversos premios literarios obtenidos, entre ellos el Lannan Cultural Freedom Price, en el año 2001, y el premio Príncipe Claus de Holanda, en el 2004.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    A MI MADRE
    Añoro el pan de mi madre,
    El café de mi madre,
    Las caricias de mi madre...
    Día a día,
    La infancia crece en mí
    Y deseo vivir porque
    Si muero, sentiré
    Vergüenza de las lágrimas de mi madre.
    Si algún día regreso, tórname en
    Adorno de tus pestañas,
    Cubre mis huesos con hierba
    Purificada con el agua bendita de tus tobillos
    Y átame con un mechón de tu cabello
    O con un hilo del borde de tu vestido...
    Tal vez me convierta en un dios,
    Sí, en un dios,
    Si logro tocar el fondo de tu corazón.
    Si regreso. Tórname en
    Leña de tu fuego encendido
    O en cuerda de tender en la azotea de tu casa
    Porque no puedo sostenerme
    Sin tu oración cotidiana.
    He envejecido. Devuélveme las estrellas de la infancia
    Para que pueda emprender
    Con los pájaros pequeños
    El camino de regreso
    Al nido donde tú aguardas.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    RECUERDO A SAYYAB
    Recuerdo a Sayyab gritando en vano en el Golfo:
    “¡Iraq, Iraq, nada más que Iraq...!”.
    Y sólo le respondía el eco.
    Recuerdo a Sayyab: en este espacio sumerio,
    una mujer venció la esterilidad de la niebla
    y nos legó la tierra y el exilio.
    Recuerdo a Sayyab... la poesía nace en Iraq:
    sé iraquí, amigo, si quieres ser poeta.
    Recuerdo a Sayyab: no halló la vida que
    Imaginaba entre el Tigris y el Éufrates,
    por eso no pensó, como Gilgamesh, en las hierbas
    de la eternidad ni en la resurrección...
    Recuerdo a Sayyab: tomó el código de Hammurabi
    Para cubrir su desnudez
    Y marchó, místico, hacia su tumba.
    Recuerdo a Sayyab cuando, febril,
    Deliro: mis hermanos preparaban la cena
    Al ejército de Hulagu porque no tenía más siervos que...
    ¡mis hermanos!
    Recuerdo a Sayyab: no habíamos soñado con un néctar
    que no merecieran las abejas, ni con más que
    dos pequeñas manos saludando nuestra ausencia.
    Recuerdo a Sayyab: herreros muertos se levantan
    de las tumbas para forjar nuestros grilletes.
    Recuerdo a Sayyab: la poesía es experiencia
    Y exilio: hermanos gemelos. Y nosotros sólo soñábamos con
    una vida semejante a la vida y con morir a nuestra manera.
    “Iraq,
    Iraq.
    Nada más que Iraq...”.
    (Del poemario: No pidas perdón)

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    PASAJEROS ENTRE PALABRAS FUGACES

    Pasajeros entre palabras fugaces:
    Cargad con vuestros nombres y marchaos,
    Quitad vuestras horas de nuestro tiempo y marchaos,
    Tomad lo que queráis del azul del mar
    Y de la arena del recuerdo,
    Tomad todas las fotos que queráis para saber
    Lo que nunca sabréis:
    Cómo las piedras de nuestra tierra
    Construyen el techo del cielo.
    Pasajeros entre palabras fugaces:

    Vosotros tenéis espadas, nosotros sangre,
    Vosotros tenéis acero y fuego, nosotros carne,
    Vosotros tenéis otro tanque, nosotros piedras,
    Vosotros tenéis gases lacrimógenos, nosotros lluvia,
    Pero el cielo y el aire
    Son los mismos para todos.
    Tomad una porción de nuestra sangre y marchaos,
    Entrad a la fiesta, cenad y bailad...
    Luego marchaos
    Para que nosotros cuidemos las rosas de los mártires
    Y vivamos como queramos.
    Pasajeros entre palabras fugaces:

    Como polvo amargo, pasad por donde queráis, pero
    No paséis entre nosotros cual insectos voladores
    Porque hemos recogido la cosecha de nuestra tierra.
    Tenemos trigo que sembramos y regamos con el rocío de nuestros cuerpos
    Y tenemos, aquí, lo que no os gusta:
    Piedras y pudor.
    Llevad el pasado, si queréis, al mercado de antigüedades
    Y devolved el esqueleto a la abubilla
    En un plato de porcelana.
    Tenemos lo que no os gusta: el futuro
    Y lo que sembramos en nuestra tierra.
    Pasajeros entre palabras fugaces:

    Amontonad vuestras fantasías en una fosa abandonada y marchaos,
    Devolved las manecillas del tiempo a la ley del becerro de oro
    O al horario musical del revólver
    Porque aquí tenemos lo que no os gusta. Marchaos.
    Y tenemos lo que no os pertenece:
    Una patria y un pueblo desangrándose,
    Un país útil para el olvido y para el recuerdo.
    Pasajeros entre palabras fugaces:

    Es hora de que os marchéis.
    Asentaos donde queráis, pero no entre nosotros.
    Es hora de que os marchéis
    A morir donde queráis, pero no entre nosotros
    Porque tenemos trabajo en nuestra tierra
    Y aquí tenemos el pasado,
    La voz inicial de la vida,
    Y tenemos el presente y el futuro,
    Aquí tenemos esta vida y la otra.
    Marchaos de nuestra tierra,
    De nuestro suelo, de nuestro mar,
    De nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestras heridas,
    De todo... marchaos
    De los recuerdos de la memoria,
    Pasajeros entre palabras fugaces.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    TENGO LA SABIDURÍA DEL CONDENADO A MUERTE
    Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
    No tengo cosas que me posean.
    He escrito mi testamento con mi sangre:
    “¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
    He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
    He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
    Su mapa
    Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
    He creído que una nube blanca me
    Ascendía,
    Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
    Y al alba, la llamada del sereno
    Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
    Vivirás en otro cadáver.
    Modifica tu último testamento.
    Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
    ¿Hasta cuándo?, pregunto.
    Esperaré a que mueras más.
    No tengo cosas que me posean, respondo,
    He escrito mi testamento con mi sangre:
    “¡Confiad en el agua,
    moradores de mis canciones!”
    Y yo, aunque fuera el último,
    Encontraría las palabras suficientes...
    Cada poema es un cuadro.
    Pintaré ahora para las golondrinas
    El mapa de la primavera,
    para los que pasan por la acera, el azufaifo
    y para las mujeres el lapislázuli...
    El camino me llevará
    Y yo le llevaré a hombros
    Hasta que las cosas recobren su imagen
    Verdadera,
    Luego oiré lo genuino:
    Cada poema es una madre
    Que busca a su hijo en las nubes,
    Cerca del pozo de agua.
    “Hijo, te daré el relevo.
    Estoy encinta”.
    Cada poema es un sueño.
    He soñado que soñaba.
    Me llevará y le llevaré
    Hasta que escriba la última línea
    En el mármol de la tumba:
    “Me he dormido para volar”.
    Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
    Para que camine como los demás
    Desde lo alto de la montaña hasta el lago.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    MOSCAS VERDES
    El espectáculo es eso. Espada y vena.
    Un soñador incapaz de ver más allá del horizonte.
    Hoy es mejor que mañana pero los muertos son los que
    Se renovarán y nacerán cada día
    Y cuando intenten dormir, los conducirá la matanza
    De su letargo hacia un sueño sin sueños. No importa
    El número. Nadie pide ayuda a nadie. Las voces buscan
    Palabras en el desierto y responde el eco
    Claro, herido: No hay nadie. Pero alguien dice:
    “El asesino tiene derecho a defender la intuición
    del muerto”. Los muertos exclaman:
    “La víctima tiene derecho a defender su derecho
    a gritar”. Se eleva la llamada a la oración
    desde el tiempo de la oración a los
    féretros uniformes: ataúdes levantados deprisa,
    enterrados deprisa... no hay tiempo para
    completar los ritos: otros muertos llegan
    apresuradamente de otros ataques, solos
    o en grupos... una familia no deja atrás
    huérfanos ni hijos muertos. El cielo es gris
    plomizo y el mar es azul grisáceo, pero
    el color de la sangre lo ha eclipsado
    de la cámara un enjambre de moscas verdes.
    Ramala, agosto del 2006.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    PARA NUESTRA PATRIA
    Para nuestra patria,
    Próxima a la palabra divina,
    Un techo de nubes.
    Para nuestra patria,
    Lejana de las cualidades del nombre,
    Un mapa de ausencia.
    Para nuestra patria,
    Pequeña cual grano de sésamo,
    Un horizonte celeste... y un abismo oculto.
    Para nuestra patria,
    Pobre cual ala de perdiz,
    Libros sagrados... y una herida en la identidad
    Para nuestra patria,
    Con colinas cercadas y desgarradas,
    Las emboscadas del nuevo pasado.
    Para nuestra patria cautiva,
    La libertad de morir consumida de amor.
    Piedra preciosa en su noche sangrienta,
    Nuestra patria resplandece a lo lejos
    E ilumina su entorno...
    Pero nosotros en ella
    Nos ahogamos sin cesar.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    LA NIÑA / EL GRITO
    En la playa hay una niña, la niña tiene familia
    Y la familia una casa.
    La casa tiene dos ventanas y una puerta...
    En el mar, un acorazado se divierte cazando a los que caminan
    Por la playa: cuatro, cinco, siete
    Caen sobre la arena. La niña se salva por poco,
    Gracias a una mano de niebla,
    Una mano no divina que la ayuda. Grita: ¡Padre!
    ¡Padre! Levántate, regresemos: el mar no es como nosotros.
    El padre, amortajado sobre su sombra, a merced de lo invisible,
    No responde.
    Sangre en las palmeras, sangre en las nubes.
    La lleva en volandas la voz más alta y más lejana de
    La playa. Grita en la noche desierta.
    No hay eco en el eco.
    Convierte el grito eterno en noticia
    Rápida que deja de ser noticia cuando
    Los aviones regresan para bombardear una casa
    Con dos ventanas y una puerta.
    Ramala, agosto del 2006.

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    EL JARDÍN DORMIDO
    Cuando el sueño la abrazó, yo robé mi mano,
    Cubrí sus sueños,
    Vi la miel ocultarse tras sus párpados,
    Recé por dos piernas milagrosas,
    Me incliné sobre los latidos de su corazón,
    Vi trigo sobre mármol y sueño.
    Una gota de mi sangre lloró,
    Temblé...
    El jardín duerme en mi lecho.
    Fui hacia la puerta
    Sin volverme hacia mi alma dormida,
    Oí el tintineo antiguo de sus pasos y las campanas de mi corazón.
    Fui hacia la puerta
    - la llave está en su bolso
    y ella duerme como un ángel después del amor-.
    Noche sobre lluvia en la calle y ningún ruido
    Salvo los latidos de su corazón y la lluvia.
    Fui hacia la puerta.
    Se abre,
    Salgo.
    Se cierra,
    Mi sombra se desliza tras de mí.
    ¿Por qué digo adiós?
    Desde ahora soy extraño a los recuerdos y a mi casa.
    Bajé las escaleras.
    Ni un ruido,
    Salvo los latidos de su corazón, la lluvia
    Y mis pasos sobre la escalera que desciende
    Desde sus manos al deseo de viajar.
    Llegué al árbol.
    Allí, ella me abrazó,
    Allí me golpearon los rayos de plata y clavel,
    Allí comenzaba su universo,
    Allí se terminaba.
    Me detuve unos instantes hechos de azucenas y de invierno,
    Me marché,
    Dudé,
    Luego me marché.
    Recogí mis pasos y mi recuerdo salado
    Y me marché en mi compañía.
    Ni despedida ni árbol.
    Los deseos se han dormido tras las ventanas,
    Todas las historias de amor
    Y todas las traiciones se han dormido tras las ventanas,
    Y la policía secreta también...
    Rita duerme... duerme y despierta sus sueños.
    Por la mañana recogerá su beso
    Y sus días,
    Luego preparará mi café árabe
    Y su café con leche.
    Me preguntará, por milésima vez, por nuestro amor
    Y responderé:
    Soy el mártir de las manos que,
    Cada mañana, me preparan el café.
    Rita duerme... duerme y despierta sus sueños.
    - ¿Nos casaremos?
    - Sí.
    - ¿Cuándo?
    - Cuando crezcan violetas
    En las gorras de los soldados.
    He recorrido las calles, el edificio de correos,
    Los cafés de las aceras, los clubes nocturnos
    Y las ventanillas de venta de billetes.
    Te amo, Rita. Te amo. Duerme, yo parto
    Sin motivo, como los pájaros violentos, yo parto
    Sin motivo, como los vientos débiles, yo parto.
    Te amo, Rita. Te amo. Duerme.
    Dentro de trece inviernos preguntaré:
    ¿Todavía duermes
    o te has despertado?
    ¡Rita! Te amo, Rita,
    te amo...

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MAHMUD DARWISH traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    CUATRO DIRECCIONES PERSONALES

  • 1. UN METRO CUADRADO EN LA CÁRCEL
  • Ésta es la puerta, y detrás el paraíso del patio. Nuestras cosas, todo lo que nos pertenece se esfuma. La puerta es la puerta, puerta de la metáfora, puerta del cuento, puerta que purifica a septiembre, puerta que lleva los campos a la génesis del trigo. La puerta no tiene puerta, pero yo puedo acceder a mi salida, enamorado de lo que veo y no veo. ¿Tanta gracia y belleza en la tierra y la puerta no tiene puerta? Mi celda no ilumina más que mi interior. Que la paz sea conmigo, y paz al muro de la voz. Para alabar mi libertad he compuesto diez poemas, aquí y allí. Amo las migajas de cielo que se infiltran por el tragaluz de la cárcel, un metro de luz donde nadan los caballos y las pequeñas cosas de mi madre, el perfume del café en su ropa cuando abre la puerta del día a sus gallinas. Amo la naturaleza entre otoño e invierno, a los hijos de nuestro carcelero y las revistas esparcidas por las aceras lejanas. He compuesto veinte canciones satíricas del lugar donde no hay espacio para nosotros. Mi libertad: ser lo contrario de lo que quieren que sea. Mi libertad: ampliar mi celda, continuar la canción de la puerta. Puerta es la puerta. La puerta no tiene puerta pero yo puedo acceder a mi interior...

  • 2.ASIENTO EN UN TREN
  • Pañuelos que no son para nosotros. Amantes del último minuto. Luces de la estación. Rosas que pierden un corazón en busca de un abrigo para la ternura. Lágrimas que traicionan a las aceras. Mitos que no son para nosotros. Desde aquí, ellos han partido. ¿Tenemos a alguien allí para que se alegre a la llegada? Lirios que no son para nosotros porque besaríamos los raíles. Viajamos en busca del vacío pero no nos gustan los trenes cuando sus estaciones son nuevos exilios. Lámparas que no son para nosotros porque veríamos a nuestro amor de pie, esperando el humo. Tren rápido que corta los lagos. Y en cada bolsillo, las llaves de una casa y la foto de una familia. Los pasajeros del tren regresan con su gente, pero nosotros no regresamos a ninguna casa. Nosotros viajamos en busca del vacío para encontrar la rectitud de las mariposas. Ventanas que no son para nosotros y saludos en todas las lenguas. ¿La tierra era más clara cuando cabalgábamos en los caballos antiguos? ¿Dónde están los caballos, las vírgenes de los cantos y los himnos de la naturaleza que estaban en nosotros? Yo estoy lejos de mi lejanía. ¡Qué lejano está el amor! Las chicas nos capturan, rápidas como ladrones de mercancías. Olvidamos las direcciones en las ventanillas de los trenes. Nosotros, que amamos diez minutos, no podemos regresar a ninguna casa familiar, no podemos atravesar el eco dos veces.

  • 3.LA SALA DE CUIDADOS INTENSIVOS
  • El viento me lleva hasta que la tierra me resulta estrecha. Tengo que volar y embridar el viento, pero no soy más que un hombre. He sentido un millón de flautas desgarrándome el pecho, he sudado hielo y he visto mi tumba en mi mano, he dado vueltas en la cama, he vomitado y me he desvanecido un momento. Estoy muerto. Antes de la muerte breve he gritado: te quiero. ¿Entraré a la muerte sobre tus pies? Estoy muerto, completamente muerto. La muerte es tranquila, no llores. La muerte es tranquila, si no fuera por tus manos golpeando mi pecho para que regrese de mi muerte. Te quiero antes y después de la muerte, pero en el intervalo, sólo he visto el rostro de mi madre.
    Es el corazón, que se ha perdido un momento antes de regresar. Le pregunto a mi amada: ¿En qué corazón he dado? Ella se inclina sobre mi corazón y cubre mi pregunta con sus lágrimas. ¡Ay, corazón, cómo me has mentido derribándome de mi relincho!
    Nos queda mucho tiempo, corazón. Ve al encuentro de la abubilla llegada de la tierra de Balquís. Hemos enviado las misivas,
    atravesado treinta mares, sesenta riberas
    y nos queda vida suficiente para ser dispersados.
    ¡Ay, corazón, cómo has mentido a un caballo que no se cansa de los vientos! Ve despacio para que completemos este último abrazo y nos prosternemos.
    Ve despacio... despacio, para que sepa si eres mi corazón o su voz cuando ella grita: tómame.

  • 4.HABITACIÓN DE HOTEL
  • Que la paz sea con el amor el día que venga, el día que muera y el día que cambie de amantes en los hoteles. ¿Qué tiene el amor que perder? Nosotros tomaremos café en la tarde del jardín. En la cena, contaremos las historias de nuestro exilio, luego nos iremos a una habitación para continuar la búsqueda, como dos extranjeros, de una noche de ternura...
    Dejaremos restos de palabras en dos sillas, dejaremos nuestros cigarrillos y otros vendrán para prolongar nuestra velada y el humo. Dejaremos un poco de sueño en la almohada y otros vendrán y se dormirán en nuestro sueño... ¿Cómo creer a nuestros cuerpos en los hoteles? ¿Cómo creer a nuestros secretos? Otros vendrán y prolongarán nuestro grito en la penumbra de dos cuerpos entrelazados... Nosotros no somos más que dos números tendidos en una cama común y decimos lo que han dicho hace poco dos que han pasado por el amor. Llegan las despedidas rápidas. ¿Ha sido un encuentro breve para que olvidemos a quienes nos han amado en otros hoteles? ¿No has dicho alguna vez estas palabras desenfrenadas a otro? ¿No he dicho yo alguna vez estas palabras desenfrenadas a otra, en otro hotel o aquí, en esta cama? Daremos los mismos pasos para que vengan otros y den estos pasos...

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Fadwa Tuqan traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    EN LAS OLAS
    Aquella noche
    Las caras se desvanecieron en torno nuestro
    Y todo desapareció
    Menos el brillo azul de
    Tus ojos y la llamada
    En aquel brillante azul
    Donde mi corazón
    Navegó cual barco
    Guiado por las olas.
    Las olas nos condujeron
    A un mar sin playas,
    Sin límites
    Y sin resistencia
    A que las olas contaran
    La eterna historia de la vida
    Resumida
    En una mirada.
    Y la tierra se inundó con
    El impulso de la marea, el viento y la lluvia.
    Aquella noche
    Mi jardín se despertó
    Y los dedos del viento
    Arrancaron su cercado.
    En mi jardín, la hierba,
    Las flores y los frutos se estremecieron
    Con la danza del viento y la lluvia.
    Todo se desvaneció
    Aquella noche
    Menos el brillo azul de tus ojos
    Y la llamada
    En el brillante azul
    Donde mi corazón navegó
    Cual barco guiado por las olas.
    (Del poemario: Ante la puerta cerrada (1967)

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Fadwa Tuqan traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    LA ROCA
    Mira cómo esa negra
    Roca ha sido amarrada a mi pecho
    Con las cadenas del arrogante destino,
    Con las cadenas del absurdo tiempo.
    Mira cómo aplasta
    Mis frutos y mis flores,
    Me esculpe con el tiempo
    Y me destruye con la vida.
    ¡Déjame! No podemos vencerla.
    Las cadenas de mi prisión no se romperán.
    Permaneceré en soledad
    Mientras el destino sea mi prisión.
    Déjame
    Permanecer así:
    Sin luz,
    Futuro
    Ni esperanza.
    La roca negra no tiene escapatoria
    Ni refugio.
    En vano intento retirar su peso de mi pecho
    Olvidándome.
    ¡Cómo he penetrado en el corazón de la vida
    y he recorrido cada dirección!
    Me he divertido,
    He cantado
    En las fuentes de la juventud.
    Dame mi copa
    Y beberé con ansia
    Hasta ausentarme del alegre mundo
    Que tanto me ha decepcionado.
    En su regazo están mi dolor
    Y mi desgracia.
    He huido del
    Mundo de mis sentimientos
    Y he danzado con
    La agilidad de los pájaros
    Y una risa loca. Luego, desde
    Las profundidades de mi desesperación,
    Una llamada sacude mi espíritu
    Y en secreto amenaza:
    “No escaparás.
    Estoy aquí.
    No hay escapatoria
    Ni refugio”.
    La sombra de la roca negra traza
    Figuras deformadas.
    En vano intento retirarla,
    En vano pretendo huir.
    No hay escapatoria.
    ¡Cuánto he explorado la tierra de
    la desgracia!
    He aspirado el elixir del consuelo
    En la miseria de los prisioneros como yo,
    Prisioneros del destino.
    He penetrado entre la gente,
    Donde están las tragedias
    Y las lágrimas,
    Donde los látigos silban y caen
    Sobre los rebaños humanos,
    Sobre las espaldas desnudas
    Y los humillados cuellos,
    Donde los dóciles esclavos
    Huyen en grupos
    Hundiéndose en lágrimas,
    Sangre
    Y sudor.
    Continué: busqué consuelo
    Para la desgracia
    Pero no hay escapatoria.
    La maldición de la negra roca
    Nació conmigo
    Para ser mi sufrimiento.
    Muda,
    Pegada a mí,
    Su sombra sigue los pasos de mi vida.
    Mira cómo se ha instalado
    Con su arrogancia
    En mi pecho.
    ¡Déjame!
    No podemos vencerla.
    Las cadenas de mi prisión no se romperán.
    Mi espíritu permanecerá
    Cerrado
    Y yo seguiré solo
    En la lucha.
    Solo
    Con el intenso dolor,
    Con el tiempo,
    Con el destino.
    Solo
    Con esta roca negra Aplastándome.
    No hay escapatoria.
    (Del poemario: La encontré (1957)

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Fadwa Tuqan traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    SÓLO QUIERO ESTAR EN SU SENO
    Sólo quiero morir en mi tierra,
    Que me entierren en ella,
    Fundirme y desvanecerme en su fertilidad
    Para resucitar siendo hierba en mi tierra,
    Resucitar siendo flor
    Que deshoje un niño crecido
    En mi país.
    Sólo quiero estar en el seno de mi patria
    Siendo tierra
    Hierba
    O flor
    (Perteneciente al poemario: La noche y los jinetes (1969).

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SAMIH AL QASIM traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    ALFABETO DE LA VIDA
    Mim
    Mi alegría de ti
    No me otorga felicidad.
    Que mi tristeza por ti
    Me la otorgue.
    Ya
    Oh dispersión eterna,
    Te abrazo,
    Me convierto en ti
    Y me balanceo al borde de la locura,
    Ruiseñor en la tempestad,
    Tempestad en la fiebre,
    Al borde de la locura.
    ¿Quién soy yo para soportar toda esta pasión?
    Deslízate, pie,
    Y que la oscura lila goce
    De mi recuerdo estallado
    En el abismo de la locura.
    La
    Entre el alba y el alba estaremos solos,
    Tu pudor angelical estará con nosotros,
    Frente a mi osadía,
    El mundo estará con nosotros
    Y estaremos solos.
    Entonces, ¿eso es el amor?
    Al alba
    La tibieza de tu cuello sobre mi brazo me despierta,
    Un mechón de tu cabello fino tiembla
    En el jazmín de tu respiración,
    Tu respiración rítmica cual plegaria.
    Hundo mi rostro en tu regazo y lloro.
    Que las mariposas y los pájaros vengan
    A vivir con nosotros,
    Que el cristal de la ventana y la ventana sepan,
    Que el pequeño limonero y el jardín del cielo sepan,
    Que el mundo entero sepa que vivimos.
    Con las manos unidas,
    Hemos traspasado el milagro con el milagro.
    Dal
    Cuando paso junto a ellos
    La gente se burla de mis murmullos
    Y de mi risa,
    Se compadece del viandante extranjero
    Y reza una oración por mi juventud
    Perdida en la locura.
    Perdonémosles, oh amada alejada de mí,
    Porque ellos no te ven caminando a mi lado.
    Perdonémosles, oh amada.
    Ya
    Entre la tarde y la tarde me quedo solo
    Y se queda conmigo el valium tranquilizante,
    Se queda conmigo el escandaloso Albinoni
    Y me quedo solo.
    Mi cuerpo está habitado por ti, alejada de mí,
    Mi alma está fundida contigo por los siglos de los siglos.
    Amén.
    Como si jamás hubieras existido,
    Como si existieras desde siempre,
    Eso es el amor.

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SAMIH AL QASIM traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    EL MIEDO
    El fuego se apagará en la chimenea,
    La botella se vaciará,
    El disco se parará,
    Los invitados se marcharán,
    Haremos juntos la cama
    Y dormiremos juntos.
    Te levantarás por la mañana,
    Prepararás nuestro maravilloso café,
    Los pájaros de tu apacible bosque cantarán en mi honor,
    Me preguntarás: ¿te despiertas?
    Temo que la muerte me sorprenda en mi sueño.
    No, no me dormiré,
    Velaré hasta la mañana amiga
    Y observaré en tu rostro dormido
    Los astros de nuestro mundo futuro.
    Al alba
    Te tapo con la colcha
    Y me deslizo como un gato familiar,
    Ligero, hasta la cima del mundo,
    Preparo nuestro maravilloso café,
    Corro hacia ti,
    Beso tu mano dormida
    Y exclamo: ¡Vamos, despierta!
    Buenos días, razón de mi vida.
    ¡Vamos, despierta!
    Sin ti el sol no se pondrá,
    Sin ti el sol no saldrá.

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SAMIH AL QASIM traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    TE QUIERO COMO AMA LA MUERTE
    Más pesado,
    Más bajo,
    Cargo con mi experiencia y me marcho.
    Mientras seas la cima del mundo,
    Mientras la superficie de la tierra sea convexa,
    Descenderé y me alejaré,
    Descenderé y me alejaré.
    Un día las arenas movedizas me engullirán,
    Me hundiré poco a poco
    En la oscura eternidad de tu amor,
    Perderé el conocimiento,
    Me esconderé de las miradas,
    Las masas asistirán a la celebración de mi muerte,
    Los aventureros y los poetas me envidiarán
    Y tú
    Arrojarás una nueva joya
    Al cofre de tus mártires.
    Te quiero,
    No te arrepientas,
    No tiendas la mano para socorrerme,
    Permíteme quererte
    Como ama la muerte.
    Te quiero como ama la muerte.

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MUIN BASISU traducido del árabe por: MARÍA LUISA PRIETO
    TRES MUROS PARA LA SALA DE TORTURA
    Al alba
    Yo resistiré...
    Mientras haya en el muro una página en blanco
    y no se derritan los dedos de mi mano.
    Aquí, alguien pulsa
    un mensaje a través del muro.
    Nuestros hilos se han convertido en nuestras venas,
    las venas de estos muros.
    Toda nuestra sangre se derrama
    en las venas de estos muros...
    Un mensaje a través del muro:
    Ellos han cerrado una celda,
    han matado a un prisionero,
    han abierto otra celda
    y han llevado a un prisionero...
    A mediodía
    Ellos me han puesto delante el papel,
    me han puesto delante el lápiz,
    me han puesto en la mano la llave de mi casa.
    El papel que han querido manchar
    ha dicho: ¡Resiste!
    El lápiz cuya frente han querido mancillar en el barro
    ha dicho: ¡Resiste!
    La llave de la casa ha dicho:
    En nombre de cada piedra
    de tu humilde casa ¡Resiste!
    Un golpe en el muro
    es el mensaje de una mano rota
    que dice: ¡Resiste!
    Y la lluvia cae
    golpeando el techo de la sala de tortura.
    Cada gota grita: ¡Resiste!
    Al ponerse el sol
    Nadie está conmigo,
    nadie oye la voz de este hombre,
    nadie lo ve.
    Cada noche, cuando los muros
    y las puertas se cierran...
    él sale de mis heridas sangrantes
    y camina por mi celda.
    Soy yo.
    Es como yo.
    Le veo de niño
    y con veinte años.
    Es mi único consuelo,
    mi único amor.
    Es la carta que escribo cada noche
    y el sello para el amplio mundo
    y el pequeño país.
    Esta noche lo he visto
    saliendo de mis heridas
    sombrío, torturado, triste,
    caminando en silencio, sin decir
    nada, como si dijera:
    No me volverás a ver si confiesas,
    si escribes...
    LA ROSA Y EL PÁJARO
    El pájaro ha jugado
    a su gran juego.
    Ha creado la rosa, le ha dado
    forma en seis días
    y el séptimo día se ha dormido.
    El pájaro se ha cansado de crear,
    de dar forma, y se ha dormido.
    El pájaro se ha dormido
    y la rosa gira sin cesar
    en torno al pájaro...
    ¡Despierta, pájaro!
    Que la rosa se tambalea
    y está a punto de caer en un pozo
    llamado jarrón de flores.
    ¡Despierta, pájaro!
    Por tu plumaje reptan las polillas
    y un batallón de hormigas concentrado en
    tus alas está a punto de arrancártelas.
    ¡Oh, pájaro!
    La rosa se tambalea, se tambalea, se tambalea,
    está a punto de caer, pájaro.
    Despierta, pájaro.
    Despierta, pájaro.
    Despierta, pájaro.
    YO, TÚ, ÉL
    En su vocabulario no había árboles
    ni flores...
    En su vocabulario no había pájaros.
    Sólo sabía lo que le habían enseñado:
    matar a los pájaros,
    y mató a los pájaros,
    odiar a la luna,
    y odió a la luna,
    tener un corazón de piedra,
    y tuvo un corazón de piedra,
    a gritar: “¡Viva lo que sea!”
    “¡Abajo lo que sea!”
    “¡Muera lo que sea!”.
    En su vocabulario no había árboles,
    en su vocabulario no había
    tú ni yo
    porque él debía matarnos
    a ti y a mí.
    Sólo sabía lo que
    le habían enseñado:
    matarnos a ti y a mí.
    ENCUENTRO CON UN HOMBRE CUYO NOMBRE ERA ÉL
    Él: ¿Qué noticias hay en la tierra?
    - Perdón, la tierra gira y Egipto
    También gira, pero...
    Él: Pero ¿qué?
    No entierres secretos en tu pecho.
    - ¿ Subo el volumen de la radio?
    Él: No. Aquí estás seguro.
    Di lo que quieras.
    - Estás a punto de convertirte en un mito.
    Él: Eso no me alegra en absoluto.
    Quien haga de mí un mito, me reniega.
    No soy una imagen en el muro.
    A Egipto le basta con las tres pirámides,
    no tiene necesidad de una cuarta.
    Prefiero ser ventana en una casa
    a ser estatua en una calle.
    - Y tu mausoleo...
    Él (interrumpiendo):
    Eso es lo que me empieza a preocupar
    porque rechazo que se convierta en la lámpara de Aladino
    que frote el impedido
    o el pájaro ruc que se cuelga con las alas
    a falta de manos.
    Yo no soy una puerta
    que se abre con un eslogan
    y se cierra con otro eslogan.
    Quien me cuelga en el ojal de su abrigo
    o me momifica en su boca
    no cree en mí.
    Yo no soy un muro que cura al leproso
    y al sarnoso si lo tocan.
    No tengo nada que ver con eso.
    ¿Hay algo más?
    - Temo que te conviertas en algo
    sobrehumano.
    Él: Cuando Dios ama a un ángel,
    le convierte en un hombre.
    - Tu muerte nos ha sorprendido.
    Era el sufrimiento de la vida.
    Él: No. Era la revolución, “otro julio”,
    la revolución del hombre contra el mito.
    (Telón)
    A UNA TURISTA
    Perdón, señora. Ha venido cuando
    Las manos de los poetas han sido cortadas.
    ¿Qué hay para vender en el Este?
    Nosotros hemos vendido a una turista vieja
    que ha llegado antes
    la tumba de Saladino
    y la ciudad de Hittin.
    Hemos vendido los jardines de Babel,
    las flores y capullos en los mercados del mundo,
    hemos vendido los dedos y los anillos.
    No nos queda más que las pirámides,
    ¡y qué pesadas son sus piedras!
    La esfinge está herida,
    morirá si no abandona esta tierra,
    si no se quita de su frente el cuchillo.
    Perdón, señora. Hemos vendido el último ataúd,
    hemos arrojado al río el último tintero
    y hemos degollado al último gallo que cantaba.
    No nos queda más que Dios,
    que corre cual gacela verde perseguida por
    todos los perros de caza
    y galopantes mentiras.
    Le perseguiremos. Cazaremos a Dios para usted.
    Los que vendieron al poeta, señora,
    venderán también a Dios

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